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Viernes Santo 2026: tarde-noche de Dolores y Clemencia

Un nuevo Viernes Santo nos aguardaba en Córdoba, tras visitarla el pasado Martes Santo para poner nuestros sones tras el portentoso paso de misterio del Císter.

Tras años de descanso en este día nuestra banda volvió a actuar en una jornada muy especial. La llamada de la Hermandad de Los Dolores tuvo que ser atendida: poner nuestra música tras el Santísimo Cristo de la Clemencia, hijo de su bendita madre de Los Dolores, «Señora de Córdoba», era un auténtico honor y un deber.

En esta procesión el recogimiento fue abrumador, desde el inicio hasta la entrada, algo que casi no se puede describir: hay que vivirlo.

Mantolín de corneta junto a tambor de Esencia en la Plaza de Capuchinos

De nuevo nos encontrábamos en la Plaza de Capuchinos, pero en esta ocasión para acompañar al Santísimo Cristo de la Clemencia. Salió el sagrado titular de la hermandad, y tras la «Marcha Real» sonó «El Desprecio de Herodes», sin duda una de las marchas que más han sonado en esta Semana Santa a petición de nuestras hermandades.

Con marchas muy sobrias como «Silencio Blanco», «Azotes» o «Sagrados Clavos» se iniciaba la Estación de Penitencia a la Mezquita-Catedral. A los sones de «Cristo de las Siete Palabras» dejábamos atrás San Zoilo y la Plaza de San Miguel, unas estrecheces que transmitían una sensación muy difícil de plasmar, pero que nos hacía presagiar que algo muy bonito estaba por venir.

Se sucedieron las marchas hasta llegar a la Plaza de las Tendillas, un lugar que nos resultaba muy familiar de cuando tocábamos una década atrás en la Semana Santa de Córdoba y la carrera oficial comenzaba en dicho escenario.

Una vez llegados a Conde de Gondomar se sucedieron marchas como «Jesús tu Dulce Nombre» o «Evocación», llegando hasta la calle San Felipe, otro lugar emblemático que nos traía recuerdos imborrables del año que pusimos nuestros sones tras el Santísimo Cristo de la Sentencia el Lunes Santo de 2017.

Con otra tanda de marchas clásicas como «La Esperanza», «La Sentencia de Cristo» y «Réquiem» dejábamos atrás la Plaza de la Trinidad, alcanzando así el Tramo Azul donde nuestra formación transitó en el más estricto silencio.

Con un ritmo acompasado pero sin pausa alcanzaba el paso del Señor la Ronda de Isasa, sólo que en la jornada de hoy lo hacíamos desde la Avenida del Doctor Fleming.

«Llora María», «María Santísima del Rocío», «En tu Calvario», «Sagrados Clavos» y «El Cristo del Carmen» fueron las marchas que sonaron en el paso por la carrera oficial antes de alcanzar las inmediaciones del Patio de los Naranjos. Un repertorio muy actual, pero con una potencia y una solemnidad abrumadores.

Llegados al patio no hubo música: la Hermandad de los Dolores quiso que el Señor entrara en la Mezquita en el más absoluto silencio, y así fue.

Mientras esperábamos que saliera de la Mezquita-Catedral el paso de misterio del Señor de la Oración y la Caridad, de la Hermandad de la Conversión, teníamos a nuestra espalda a la Virgen de los Dolores, a la «Señora de Córdoba». Una estampa única y muy especial que no olvidaremos.

Mujeres de mantilla realizando su Estación de Penitencia tras el Santísimo Cristo de la Clemencia

Ya saliendo de la Mezquita-Catedral sonaron marchas icónicas de los 80 y 90 como «Conversión del Buen Ladrón» y «Amor de madre», respectivamente. Debido al retraso acumulado en la jornada, el paso del Señor tuvo que emprender el camino de regreso andando con decisión y sin zozobrar.

El inicio de la calle Deanes, en plena Judería, fue a golpe de tambor, incluyendo la estrechez en la que sonaron nuestras palilleras. Pero ya saliendo de la misma y encarando la calle Blanco Belmonte sonaron marchas como «Virgen de la Paloma» o «El Santísimo Cristo de la Sangre».

A la llegada nuevamente a la Plaza de las Tendillas sonaron las melodías sobrias de «Santa Cruz», de Rafael Vázquez Mateo y de nuestro compañero José Manuel Reina Romero.

Continuaba andando el paso de Cristo de la Hermandad de los Dolores hasta llegar nuevamente a la Plaza de San Miguel, donde se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche de Viernes Santo: con «Beso de Judas» y «De Sevilla a Triana» transitó el Cristo de la Clemencia por la estrechez de San Zoilo, dejando un momento de solemnidad absoluta grabado en la memoria de los presentes e incluso de nuestros músicos.

Nos acercábamos ya a las inmediaciones de Capuchinos. Sonaron marchas como «María Santísima del Rocío» y «Madre de los Remedios» para situarse junto a la puerta donde haría su entrada, en la que sonaron «En tu Calvario» y, acto seguido, la «Marcha Real» para cerrar esta jornada y, a título propio, para poner el broche de oro a esta magnífica Semana Santa.

Una Semana Santa pletórica, acompañando a grandes imágenes, de localidades históricas y, para más inri, siendo la música del Cristo de la Clemencia, hijo de la «Señora de Córdoba».

Desde estas líneas agradecer a todas y cada una de nuestras hermandades su confianza en nuestra banda para ser la música de sus sagrados titulares.

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Responsable de Comunicación. Miembro de la percusión.

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